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PRIMERA PLANA
Publicado
Periódico Multiplataforma El Relámpago del Sur
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LAS TIERRAS A1 DEL SUR DEL LAGO: ¿CUANTO CUESTA A EL FUTURO DE LA NACIÓN SU MALA PLANIFICACIÓN?
"La subutilización de terrenos agrícolas
de primera categoría está amenazando la seguridad alimentaria y el ecosistema
en el corazón de Venezuela."
Jesús Aníbal Lozano
Periodista CNP: 26000
Editorial: El Relámpago del Sur
En el sur del Lago de Maracaibo, en el estado
Zulia, se encuentran las mejores tierras de cultivos agrícolas y ganaderas. Sus
vastas extensiones de suelos A1, catalogadas como óptimas para una diversidad
de cultivos, son un tesoro natural que, paradójicamente, se encuentra bajo
amenaza. Una serie de decisiones políticas, la búsqueda de ganancias rápidas y
la corrupción están tejiendo una red compleja que pone en riesgo no solo la
seguridad alimentaria de Venezuela, sino también la sostenibilidad ambiental y
social de una región vital.
Desde hace años, la política agraria en la zona ha
prohibido la siembra de ciertos rubros agrícolas que podrían prosperar en
tierras menos fértiles, con el objetivo de preservar la vocación platanera de
estas ricas planicies. El plátano ha sido históricamente el cultivo idóneo,
adaptado a las condiciones climáticas y edáficas, y fundamental para la
economía local y la dieta venezolana. Sin embargo, la realidad actual dista
mucho de esta visión. Productores, atraídos por la mayor rentabilidad y el
menor esfuerzo que requieren otros cultivos, han optado por desobedecer estas
normativas. La clave de esta transgresión reside en una práctica oscura y
persistente: el soborno a funcionarios gubernamentales para obtener permisos especiales que contravienen
las regulaciones.
En
el 2007, el gobierno de Venezuela emitió un decreto que prohibía la siembra de
palma aceitera en los suelos de "vocación de uso I y II" en la región
del Sur del Lago de Maracaibo. Esta medida buscaba limitar la expansión de este
cultivo en la zona.
Las
principales razones que se mencionaron para esta prohibición, aunque algunas
han sido objeto de debate y cuestionamiento en estudios posteriores, son: Impacto ambiental, Proliferación de plagas y Desplazamiento
de rubros estratégicos. A pesar de este decreto y la situación de crisis
económica, que ha afectado la producción en general, la siembra de palma
aceitera ha continuado y se ha expandido en la región, especialmente en los
últimos años. Esto ha llevado a que agrónomos y expertos alerten sobre los
riesgos ambientales del crecimiento desordenado de este cultivo en la zona.
Un
Presente Marcado por la Corrupción y la Desidia
El panorama actual es preocupante. La siembra
ilegal de otros rubros, y más recientemente, la expansión acelerada de la palma aceitera, están desplazando al
plátano. Si bien la palma aceitera promete ingresos significativos a corto
plazo debido a su bajo costo de siembra y cosecha, su impacto a largo plazo es
devastador. Tras aproximadamente 25 años de producción, la palma aceitera deja la
tierra estéril, agotando sus nutrientes y alterando su composición de manera
irreversible. Este es un daño ecológico de proporciones incalculables para una
de las regiones más fértiles del país.
Las autoridades municipales y regionales,
encargadas de velar por el cumplimiento de las leyes y la protección de estos
recursos, han mostrado una alarmante inacción. El miedo a las mafias de la tierra y a las redes de
corrupción detrás de estos permisos ilegítimos es una barrera palpable. Esta
omisión de responsabilidades por parte de los entes gubernamentales no solo
perpetúa el problema, sino que también erosiona la confianza pública en las
instituciones.
A esto se suma la escasez de insumos agrícolas. Los bloqueos económicos que enfrenta
Venezuela han paralizado la producción nacional de agroquímicos y han
dificultado la importación de productos esenciales. Los productores que aún
intentan mantener cultivos sostenibles se encuentran con precios exorbitantes y
una disponibilidad limitada, lo que encarece la producción y desalienta la
inversión en prácticas agrícolas adecuadas.
Es tal la importancia del cultivo del platano que
hace veinte (20) años feu fundada CIPLAT, el Centro de
Investigación del Plátano, es una institución adscrita a CORPOZULIA y se dedica
a la investigación y el desarrollo de la cadena productiva del plátano. Sus
funciones principales incluyen: Investigación
y desarrollo, Extensión y capacitación, Apoyo financiero y Fortalecimiento de
la producción. El cual tenía un papel fundamental en el apoyo técnico y
financiero a los productores de plátano en la región, con el objetivo de
optimizar la producción y garantizar la seguridad alimentaria. Pero desde hace cinco
(5) años dejó de funcionar por la emigración de los profesionales que la
conformaban y el desinterés de algunos funcionarios responsables.
El
Convenio con Rusia: Una Promesa Incumplida
En el año 2019 y 2020, el gobierno venezolano,
reconociendo la singularidad de estas tierras, estableció un convenio con Rusia
para su explotación agrícola. La intención era aprovechar al máximo el
potencial de la zona, presumiblemente bajo un marco de sostenibilidad y
producción estratégica. Se firmaron seis acuerdos para el desarrollo
agrícola en la XIV Comisión Intergubernamental de Alto Nivel, realizada en
Moscú. Estos convenios abarcaron el intercambio de bienes, servicios e insumos
(como fertilizantes y semillas), así como la inversión en proyectos
agroindustriales y apoyo tecnológico.
Sin embargo, la realidad actual es que este
proyecto nunca se ejecutó, el cual pudo frenar la desviación de los usos del
suelo ni la depredación ambiental, o bien, sus términos no han sido ejecutados
con la rigurosidad necesaria para proteger este recurso vital.
Impacto
Social: El Tejido Comunitario en Riesgo
El impacto social de esta problemática es
multifacético. La desaparición gradual del cultivo de plátano amenaza la
identidad cultural y las tradiciones de las comunidades locales, muchas de las
cuales han dependido de este rubro por generaciones. En especial los trabajos
estables y especializados durante todo el año, que son la base de la economía de
los habitantes de esta población, además de los empleos secundarios como los de
los revendedores y distribuidores de este rubro agrícola a nivel Nacional. La
concentración de la tierra en manos de quienes pueden pagar sobornos y cultivar
palma aceitera podría generar un aumento de la desigualdad y la migración
forzada, al expulsar a pequeños productores y jornaleros que no pueden competir
en este nuevo esquema. Además, la pérdida de fertilidad del suelo a largo plazo
compromete el sustento de las futuras generaciones, creando un ciclo de pobreza
y dependencia.
Impacto
Económico: De la Bonanza a la Estancamiento
Desde una perspectiva económica, la búsqueda de
ganancias rápidas a expensas de la sostenibilidad es una espada de doble filo.
Aunque la palma aceitera pueda generar mayores ingresos a corto plazo para
algunos, la esterilización de las tierras A1 significa una pérdida incalculable
de capital natural. Venezuela depende de estas tierras para su seguridad
alimentaria. A futuro, la drástica reducción de la capacidad productiva del sur
del Lago se traducirá en una mayor dependencia de importaciones, precios más
altos para los alimentos básicos y una severa vulnerabilidad de la seguridad
alimentaria nacional. La diversificación agrícola planificada es clave para la
resiliencia económica, pero lo que está ocurriendo es una mono-culturización
forzada y destructiva.
Impacto
Legal: La Corrupción Como Ley Paralela
El marco legal que debería proteger estas tierras y
regular su uso está siendo flagrantemente ignorado. La proliferación de
permisos ilegales es una clara manifestación de la corrupción sistémica que
socava el Estado de Derecho. La impunidad con la que operan estas mafias y la
complicidad de funcionarios públicos deslegitiman las instituciones y crean un
precedente peligroso. La falta de aplicación de las leyes ambientales y
agrarias no solo es un problema de gobernabilidad, sino una amenaza directa a
la herencia natural del país. La lucha contra estas redes de corrupción es
fundamental para restaurar la legalidad y proteger los recursos naturales.
Un Futuro
Hipotético: La Seguridad Alimentaria Comprometida
Si la tendencia actual persiste, el futuro del sur
del Lago de Maracaibo es desolador. En 25 años, amplias extensiones de las que
hoy son tierras fértiles se habrán convertido en Tierras improductivas. La seguridad alimentaria de Venezuela se
verá gravemente comprometida, con una disminución drástica en la producción de
alimentos básicos, lo que podría llevar a una mayor inestabilidad social y
económica. La dependencia de importaciones aumentará exponencialmente, dejando
al país vulnerable a las fluctuaciones del mercado global y a los vaivenes
geopolíticos.
Extrapolando este escenario a nivel global, la
problemática del sur del Lago de Maracaibo es un microcosmos de un desafío
mayor. Si en todo el planeta se repitiese la siembra incorrecta de productos
agrícolas, priorizando ganancias a corto plazo sobre la sostenibilidad, el
resultado sería una catástrofe global. Cultivos de baja calidad, poca cantidad
y tamaño reducido se convertirían en la norma, amenazando la alimentación de la
población mundial y exacerbando las crisis humanitarias. El cambio climático,
ya una amenaza latente, se vería agravado por la pérdida de suelos fértiles y
la alteración de los ecosistemas.
Hacia la
Recuperación: Un Llamado Urgente a la Acción
La situación exige una acción inmediata y
coordinada. Es imperativo que las autoridades asuman su responsabilidad,
combatan la corrupción de manera frontal y hagan cumplir las leyes agrarias y
ambientales. Se necesita una inversión urgente en la reactivación de la
producción de insumos agrícolas y en el apoyo a los productores que opten por
prácticas sostenibles. La reforestación y la recuperación de suelos degradados
deben ser una prioridad.
El destino del sur del Lago de Maracaibo no es solo
una preocupación local; es un llamado de atención sobre la necesidad de
equilibrar el desarrollo económico con la sostenibilidad ambiental y la
justicia social. Es hora de que el valor de la tierra fértil sea reconocido y
protegido, no solo como fuente de riqueza, sino como pilar fundamental para la
vida y el futuro de Venezuela.
Location: Estado Zulia, Venezuela.
RGMM+5V Santa Elena de Arenales, Mérida, Venezuela
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